"¡Kyosei«!", dispara Toshio Kimura no bien su interlocutor traspasa la puerta de cristal de la torre en la que opera Canon, el mayor fabricante de fotocopiadoras e impresoras del mundo, inventor del "bubble jet" (chorro a tinta).
El término, que en japonés significa "vivir y trabajar juntos por el bien común", es desde hace más de seis décadas la filosofía global de Canon, y casi un rezo diario para Toshio que, aunque lleva 17 años fuera de Japón y conoce al dedillo los códigos de Occidente, no abandona los hábitos de su cultura ancestral. ¡Ni siquiera el arroz con palitos!
"No podría pasar un día sin mi taza de arroz. Soy muy japonés", confiesa.
Y no cuesta creerle. Kimura practica magistralmente el arte del silencio: se detiene ante cada pregunta de su interlocutor, reflexiona, y, segundos después, ensaya una respuesta simple y precisa. Tal vez por eso le resulte complejo entender "las discusiones poco productivas e interminables que se generan en las mesas de directorio argentinas".
"Observo que en este país hay mucha más predisposición a la discusión y a cambiar todo el tiempo de tema, lo cual fomenta la falta de conclusiones. Así se hace difícil tomar decisiones, sobre todo cuando el modelo de gestión no es verticalista, sino que busca fomentar la participación de todos".
Aunque piense y diga con convicción que porque vive y trabaja en Occidente su modelo de gestión "debe ser occidental", Toshio se ha dado el gusto de virar hacia Oriente cuando en la Argentina la crisis de 2001 amenazó con la continuidad de su negocio.
"En esa circunstancia apliqué el modelo de gestión japonés", dice sin vacilar.
Casi como una fórmula mágica, la filosofía de Canon —el "Kyosei«!"— fue aplicada por sus cinco colaboradores inmediatos que, tras recibir la orden de Toshio, buscaron el apoyo de los 3.000 clientes de la empresa.
"La estrategia se basó en renegociar los contratos. Había que hablar con cada uno de nuestros clientes y explicarle la situación financiera de la firma: con ingresos en pesos, debíamos saldar compras en dólares".
Con los clientes corporativos grandes lograron renegociar los pagos 70% en dólares y 30% en pesos. "¡Todo un logro!", dice aliviado. La estrategia convenció al "board" de Nueva York que apostó a la continuidad de la compañía en el país.
"La verdad es que no tenía demasiadas esperanzas en este mercado, pero el presidente de Canon en los Estados Unidos es un fanático de la Argentina; creo que visitó este país más de cien veces y me dio todo su apoyo", cuenta el ejecutivo.
Los resultados que lució ante los directivos de la firma hicieron el resto: 7% de crecimiento —año contra año— con 33 millones de dólares de facturación alcanzados, en gran medida, por las mayores ventas de equipos multifunción y copiadoras digitales en red, destinados a medianas y grandes empresas.
Pero el plan de Toshio no se detuvo allí. En un mercado en el que reina la fotocopiadora en blanco y negro buscará hacer brillar el color.
"Tenemos la tecnología adecuada para hacerlo y creo que si no creamos un nuevo mercado no habrá crecimiento para la compañía", reflexiona.
Tal vez porque el corazón de la filosofía del Kyosei japonés busca indagar en el respeto y las buenas relaciones con "los otros" Toshio intentará ganar la confianza de sus clientes. "Ellos tienen que estar tranquilos", repite. Aunque esta vez sus palabras suenen más a Occidente y sin tanto sabor a arroz con palitos.
Fuente: Clarin
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1 comentarios:
Pienso que en un pais tan duramente cuestionado interna y externamente esta noticia deberia figurar en el PRIMETIME de todos los canales de noticias.
Creo que esto marca un camino y una actitud de liderazgo a imitar. por ultimo quiero acotar un dato la planta mas productiva de Wolkswagen esta en la Argentina, con empleados argentino y negocia con gremios y politicos argentinos.
A todos los pesimistas les digo: basta de excusas pongansen a hacer PODEMOS LOGRARLO¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ sin depender del poder de turno.
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